Carlos Jacanamijoy

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Biografía

Carlos Jacanamijoy (Santiago, Putumayo, 1964) es Maestro en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Ha tenido exposiciones individuales en el Museo Smithsonian de Nueva York y Washington, Casa de América de Madrid, España, el Palacio de los Trabajadores de China, Palacio de las Naciones Unidas de Ginebra, Suiza, el Museo de Arte Moderno de Cartagena, la Tertulia de Cali, Museo de arte de Pereira, y en galerías de Colombia y del extranjero. En el año 2013 el Museo de Arte Moderno de Bogotá presentó su primera retrospectiva. Sobre su obra se han publicado varios libros y está en colecciones públicas y privadas en Colombia, Francia, Alemania, Inglaterra, Venezuela, México y Estados Unidos.

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Nace en Santiago, primera población a la entrada del valle de Sibundoy, región andina alta del Departamento de Putumayo. Es el sexto de doce hijos; recibe en la pila bautismal el nombre de Carlos Jesús. Su madre se llama doña Mercedes Tisoy. Su padre, don Antonio Jacanamijoy, es un destacado curaca o chamán de la cultura inga que oficia en varias comunidades de la vasta región amazónica de Colombia e incluso en Venezuela. Su abuelo, don Isidoro, carpintero, ebanista y sembrador de maíz, fue siete veces gobernador del pueblo inga. Su abuela Conchita era la encargada de cuidar la chagra o huerto familiar, en el que transcurre la niñez del futuro pintor, que antes de ingresar a la escuela dibuja retratos de sus padres y abuelos con los carbones de la tulpa o fogón familiar.

Inicia la primaria en la Escuela San José de Santiago, regentada por los Hermanos Maristas, organizada en cursos preparatorios segregados en A para blancos y B para indios, que lo llevan a experimentar de manera muy inocente la discriminación racial y la evangelización; a los alumnos indígenas, recuerda hoy, se les exigía rezar más. No tarda en revelar sus habilidades para la pintura con los carteles y las ilustraciones que presenta en concursos de pintura y dibujo en los que siempre obtiene los primeros lugares.

Inicia los estudios de secundaria en Sibundoy, en el Colegio Champagnat, dirigido por los Hermanos Maristas. Las dotes artísticas quedan reflejadas en el cuidado con que lleva los cuadernos de tareas escolares, cualquiera que sea que se ha dedicado a promover la autonomía de las comunidades indígenas del país, la defensa de sus territorios, la recuperación de las tierras usurpadas, el control de los recursos naturales de las zonas que habitan y/o explotan, el desarrollo económico comunitario, la educación bilingüe, la formación bicultural y la recuperación de la medicina tradicional. Recorre el país y tiene contacto con pueblos indígenas de todas las regiones. Viaja a México, donde conoce el Museo Nacional de Antropología, las pirámides precolombinas y algunas de las obras monumentales de los muralistas mexicanos.

A la edad de 13 años, abre su primer taller resuelto a ser pintor, oficio que el autodidacta adolescente abraza tras leer sendas biografías de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarroti. Sueña incluso con ingresar a un colegio nocturno con el fin de poder dedicarse, en el día, a la pintura. Dada la firmeza de la decisión, el padre acude a las directivas del colegio en busca de consejo y estas persuaden al artista en ciernes de lo importante que es terminar el bachillerato

1982. Concluye los estudios de secundaria en Pasto y recibe el título de Bachiller del Colegio San Felipe Neri, regentado por los Filipenses.

Entra a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de La Sabana, en Bogotá, donde estudia dos semestres. El jurado del salón anual de artes de la facultad le otorga una mención de honor, por su participación en la V Muestra de Bellas Artes.

​En 1984 ingresa a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Nariño, en Pasto, donde estudia cinco semestres.

Se traslada en 1987 a Bogotá e ingresa a la Facultad de Artes de la Universidad Nacional. Al tiempo de estudiar en la Nacional, se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Salle, en Bogotá. Ya se había distinguido desde los años de la secundaria como un gran lector, y ahora quiere enriquecer su formación académica estudiando a los grandes pensadores. La experiencia le sirve para ganar seguridad conceptual a la hora de abordar los temas que empiezan a inquietarlo.

Recibe el título de Maestro de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia en una ceremonia que causa sensación porque, al igual que sus padres, viste atavíos ceremoniales indígenas de coloridos collares y brillantes plumajes.

El recién egresado trabaja en su taller de pintor, en Bogotá, diseñando e ilustrando el periódico de la Organización Nacional Indígenas de Colombia, ONIC, una entidad fundada en 1982 que se ha dedicado a promover la autonomía de las comunidades indígenas del país, la defensa de sus territorios, la recuperación de las tierras usurpadas, el control de los recursos naturales de las zonas que habitan y/o explotan,

Se retira de la ONIC para dedicarse de tiempo completo a la pintura. Comienza la primera etapa de su pintura, en la que los motivos que evocan la chagra, el bosque o la selva son tratados con la soltura del expresionista para servirles de fondo a muebles, herramientas y otros objetos de uso cotidiano que sitúa en un gran primer plano. Se adentra así en una poética de la vida simple abordada con carácter y personalidad.

​En 1993 Participa en el VI Salón Regional del Suroccidente, realizado en Pasto, con los óleos titulados Aún no ha dejado de palpitar y Un torrente, ambos de 1992, y recibe una mención de honor.

​La mención que recibe repercute en el hecho de que el Museo La Tertulia de Cali lo invita a realizar una exposición individual el año siguiente.

El Instituto Colombiano de Cultura le otorga una beca de creación que le permitiría recorrer todo el Putumayo durante varios meses, dedicado a la búsqueda de temas y motivos para sus pinturas. El joven egresado renuncia a viajar al exterior y prefiere trabajar en su región. El episodio lo lleva a pensar que en lugar de pintar al selvático ámbito putumayense, dejándose guiar por la mirada, debería hacerlo a través de los temores y creencias ancestrales que le inculcaron siendo un niño. La poética de la vida simple iniciada en 1992 le cede el paso a lo mágico y sobrenatural.

​Como resultado de su destacada participación en el Salón Regional del año anterior, es seleccionado para el XXXV Salón Nacional, Bogotá.

A mediados de año realiza su primera exposición individual en el Museo La Tertulia de Cali. Exhibe 20 telas de grandes dimensiones que demuestran que el joven artista tiene seguridad de medios técnicos y la más absoluta claridad conceptual.

Pocos meses después exhibe en Bogotá un significativo número de lienzos, en la exposición colectiva «Tres becas de Colcultura94» que abre el Museo de Arte de la Universidad Nacional, Bogotá. Jacanamijoy exhibe junto a Cristina Llano y José Ignacio Vargas Ausique.

La exposición de Cali es acogida en Tunja por el Instituto de Cultura y Bellas Artes. No solo como diversión (1993) ilustra el catálogo, en el que J. Alberto Motta Marroquín plantea que las pinturas del artista invitado «van del micro al macrocosmos».

​Realiza exposiciones individuales en la Galería Santafé, Bogotá, y la Galería Jenny Vilá, Cali. El Museo de Antioquia lo invita al XXII Salón Nacional de Arte Joven, realizado en Medellín.

Este es un año muy activo para Carlos Jacanamijoy. Participa en el XXVI Salón Nacional, Bogotá, con los óleos De un viejo atavío, Despertares y Nacido del viento, firmados en 1995.El Museo de Arte Moderno de Bogotá lo invita a exponer individualmente en febrero en la galería que tiene abierta en el norte de Bogotá, donde expone 15 obras agrupadas con el título en quechua «Kuichi Sacha» (Árbol del arco iris). La tarjeta de invitación y catálogo reproduce El árbol del arco iris (1996) y el texto que Germán Rubiano Caballero escribió para «Tres becas de Colcultura94»

En Semana, Eduardo Serrano comenta que sus obras «revelan un gran deslumbramiento ante los secretos de la tierra y de la selva».

Con curaduría de Eugenio Sánchez y por invitación de la Gerencia Cultural del Valle, expone en Cali en el Palacio de San Francisco a partir del 17 de octubre. El catálogo reproduce Árbol del viento (1996). El curador escribe: «la pintura se vuelve depositaria de la luz y el color, resultado de la unión entre el Yajé y la Flor Primordial».

En enero viaja a Europa y escoge Londres como la primera ciudad para visitar con el fin de estudiar inglés, pero los servicios de inmigración del aeropuerto no lo dejan entrar en un claro y arbitra- rio acto de discriminación racial, aun- que el pasaporte y la visa están en regla. La prensa colombiana divulga la noticia con comprensible indignación. En Semana reportan: «“Les pedí que me dejaran irme entonces a París o a Madrid, donde también pensaba viajar, pues yo tenía dinero con que comprar un tiquete y amigos en esas ciudades”, dice. Pero la respuesta que recibió fue un sello en su pasaporte anulando su visa francesa de la Comunidad Europea que tenía vigente hasta mayo. “Cuando me tachó la visa el funcionario me respondió: Ja, con esto ya no podrá entrar a ningún país del mundo”». El pintor ha embarcado en Bogotá el viernes por la noche y se halla de regreso, deportado, en la madrugada del lunes, con escalas en Río de Janeiro y Santiago de Chile. La Cancillería protesta ante la Embajada del Reino Unido en la capital de Colombia, esta reconoce el error, presenta excusas públicamente y le restituye la visa anulada. Unos meses después se dirige a Nueva York y admira las obras icónicas del MoMA, en especial Las señoritas de Aviñón, de Picasso.

Participa en el XXXVII Salón Nacional de Artistas, Bogotá, con el óleo De regreso (1997). El catálogo reproduce un texto de Luis Fernando Valencia que resulta clave para entender una obra pictórica que exalta valores ajenos a la pintura occidental. Escribió Valencia: «Desde su origen ancestral indígena, Jacanamijoy tuvo un contacto directo con la naturaleza, completamente ajeno al hombre del común urbano, al cual la naturaleza le sirve de fondo. La libertad colorística y de organización del plano que su obra posee, más su trato tan familiar con lo natural, es una consecuencia de esa experiencia sui géneris con la naturaleza. // Es, pues, su pintura la naturaleza directa en su “furor divino”, tratada por un vocero autorizado por su experiencia singular. Sorprende la universalidad penetrante que nos propone, pues a pesar de lo disímil de los múltiples elementos que contiene, estos están afectados por un concepto interior que unifica, sin uniformar, una visión abarcante y total»

En mayo, con motivo de la visita a la China de Andrés Pastrana Arango, presidente de la República, y por iniciativa del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, exhibe en el Palacio del Pueblo de los Trabajadores, Pekín, «Caminos del aguaPaths in the Water», una muestra de 34 pinturas, la primera que hace en el exterior. La exposición es llevada después al Centro Cultural de Hong Kong. El catálogo reproduce Objeto y diversión (1996) y obras de 1999 como Llegadas de atardecer, Un canto, Andes, Destellos, A Curiyacú en la tarde (Curiyacú significa «río de oro»), Vienen juntos al sonido, Andes amarillos, Entrada, Junto a la lluvia, Entre aquellas soledades, Cantos de vísperas, Nacido del piedemonte, De regreso y Caída en la noche.

La Cámara de Representantes de Colombia lo condecora con la Orden de la Democracia en el grado de Caballero.

Dando el paso que desmiente al arbitrario funcionario de inmigración que lo maltrató en 1997, Carlos Jacanamijoy pone el pie en Londres y se solaza en sus museos.

Con el título de «Another Look – La otra mirada», expone en la Virginia Miller Galleries de Coral Gables, en Florida. En el catálogo, la directora de la galería reconoce que el pintor colombiano tiene un estilo personal que es «solo de él». Armando Álvarez Bravo comenta en El Nuevo Herald: «Topar con la pintura del artista colombiano Carlos Jacanamijoy es participar de la fusión de lo más puro de una cultura autóctona que puede, desde su esencialidad, considerarse emblemática de lo americano, con todo el refinamiento y posibilidades de la cultura occidental. Es el encuentro de dos sensibilidades con siglos de basamento que procuran, sin negarse entre sí, establecer un equilibrio [...]. Esta es una pintura de abundancia, de absoluto, de evidencia y de posibilidad. Tiene mucho de la inocencia del niño y de la sabiduría ancestral

Organizadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, una exposición individual itinerante de 16 cuadros recorre Washington, Asunción, Lima, Quito, La Paz y Santa Cruz de la Sierra. El catálogo reproduce Un reencuentro, Fértil, Fortalezas de luz, Guardianes, Ofrenda en rosa, Juegos de la creciente, Vuelo de luz hacia la memoria, Alejamiento, Natural, Perdura, Memoria reciente, Huella de pez, Vericueto infantil, Ir y venir, Ciclos y fuera de él y Memorias en el agua, telas firmadas en el 2001.

Pinta en Nueva York durante ocho meses, tanteando la posibilidad de establecerse allí definitivamente. El 20 de octubre inaugura una individual en la Galería El Museo, Bogotá. La invitación reproduce Fortalezas de la luz (2001). En entrevista concedida a la revista Cambio declara: «Anoto mis sueños con brocha y luego me aproximo con un título.

Es incluido en «Artistas destacados» de los Salones Ravinovich, muestra que se efectúa en el Museo de Arte Moderno de Medellín.

​La Galería Mundo, Bogotá, dirigida por el pintor Carlos Salas, inaugura la exposición individual titulada «Una extraña fascinación». Mundo, la excelente revista que a modo de catálogo publica la galería, incluye 32 reproducciones a color de otras tantas obras y nueve textos firmados por Eduardo Serrano, el doctor Rodolfo Llinás, Isaac Lee, Simón Vélez, Álvaro Medina, el doctor Manuel Elkin Patarroyo, Natalia Vega y Fernando Quiroz.Con el patrocinio de las Naciones Unidas, Paintings by Jacanamijoy y Salas abre en el Palais des Nations, Ginebra, Suiza.

Con texto de Eduardo Serrano y edición de Villegas, sale el libro Carlos Jacanamijoy Espíritu, naturaleza y color, con la reproducción de 65 obras entre pinturas, aguadas y acuarelas. El autor escribe: «La naturaleza en el trabajo de Jacanamijoy tiene poco que ver con las representaciones del mundo natural que han sido registradas por la historia del arte. En su trabajo la naturaleza no hace parte de espectaculares panoramas ni de románticos parajes, tampoco provee la materia prima para disquisiciones botánicas o abstracciones formales. En sus lienzos, como en la cultura inga en general, la naturaleza es fuente de espiritualidad, una especie de trampolín que le permite, tanto al artista como al espectador desprejuiciado, dar el salto hacia su propio interior y perderse en una dimensión en la que es difícil distinguir la fantasía de la realidad y las visiones de las experiencias».

Casa de América, Madrid, España, 12 de octubre, Carlos Jacanamijoy–El estado de las cosas. El catálogo reproduce seis acuarelas del 2003 de las series Anotaciones para música y canto y Anotaciones sonoras para música y canto, más 22 óleos del 2004 titulados en español y quechua: Nido rojo–Puka Piskuhuasi, Saludos con pétalos–Kaug- sankamalla, Monte de tarde–Sachahu- kupe, Semilla–Muyu, Umbral–Pungo, Árbol rojo–Puka Sacha, Banco de peces –Chaluahuasi, Llovizna–Shabima, arbol–Sacha, Hojas adentro–Pangahu- ku, Domingo 4:30 p.m., Pajarito–Piscohuahuaj, Sueño de río–Muskuska Yaku, Un árbol cortado–Suj Sacha Cu- chusca, Como contando un sueño– Ima Muskuska Parlakugsena, Cantos de loro–Huirritotakiy, Corona de flores y plumas–Llajtu Tujtuhua, Lavapiés–Chaquimaillayaku, Flor–Tujtu, Recolección de flores–Tujtu Pallay, Acuático–Yakuhuku y Amanece-Pacariy. A finales de año se va a residir a Nueva York y abre un amplísimo estudio en Brooklyn

Expone diez obras recientes en la Leon Tovar Gallery de Nueva York. En el catálogo de la muestra Isabella Hutchinson escribió: «Las pinturas de Jacanamijoy reflejan un mundo multifacético, en el que lo natural y lo sobrenatural coexisten».

Al periodista Gustavo Tatis Guerra de El Universal de Cartagena le plantea: «Cada vez que pinto recuerdo las luces y los colores que veía en la selva, unos colores muy bellos que se acrecentaban dentro de mí cuando cerraba los ojos». En otra entrevista precisa: «La gente que ve mi trabajo está depositando mucha confianza en mí, como un creador cultural de cosas nuevas. Esa responsabilidad hace que uno, además de tener disciplina, evolucione y viva en permanente transformación».

National Museum of the American Indian, Nueva York, del 3 de marzo al 3 de septiembre se expone «Off the Map–Landscape in the Native Imagination», muestra colectiva organizada por el Smithsonian Institute en la que participan cinco artistas indoamericanos:

James Lavadour, Emmi Whitehorse, Carlos Jacanamijoy, Jeffrey Gibson y Erica Lord. El colombiano es el único extranjero seleccionado por la curadora de origen navajo Kathleen Ash-Milby.

La muestra revela el enfoque particular que los pintores seleccionados tienen del paisaje. La tapa de la publicación se le asigna al pintor colombiano. El texto analítico sobre su obra está acompañado de ocho reproducciones a color: Árbol rojo y Memoria del 2004, Bordear, 66 Water St., Jardín de noche y Dibujo del 2005 y Porque el agua nos trae tanto y Luz del 2006. Kathleen Ash-Milby analiza 66 Water St. (2005), título que remite a la dirección del estudio del pintor en Brooklyn, para plantear: «Los zarcillos verdes que serpentean horizontalmente a través de la tela evocan las lianas de la selva, pero ¿podrían ser también referencias a los cables colgantes y vigas del puente de Brooklyn?

Con el título «La otra mirada–The Other Look», expone en la Latin American & Caribean Studies Gallery de la Stony Brook University, en Nueva York.

Cierra el estudio de Brooklyn y reabre el de Bogotá, situado en el barrio La Macarena, donde reside desde entonces.

El 25 de febrero de 2009 inaugura una muestra de obras recientes en el Club El Nogal de Bogotá.

​Participa con Rose in Tribute (2001) en «Vantage Point: The Contemporary Native Art Collection», en el Smithsonian Institute, Washington, D.C., una exposición organizada por la curadora Rebecca Head Trutmann con obras de la colección permanente, realizadas por artistas indígenas de las más diversas comunidades de América.

Vuelve a Londres. Abre «Despertares», exposición individual en la Galería Léopold Sedar Senghor de la Alianza Colombo Fracesa, en Bucaramanga. El catálogo reproduce Vienen con los vientos junto al río (1999), Fuego (2004), Donde nace el arco iris (2006), Árbol viejo, Llama y Luz de jardín (tres cuadros del 2007), Navegación interna y Tiempo interior (los dos del 2009).

Germán Toloza, con discípulo del pintor en la Universidad Nacional, escribió: «Concibo la pintura de Carlos Jacanamijoy como una trampa que él le tendió a las entidades que habitan en los intersticios entre el aire y la luz, entre la sombra y el movimiento y entre el pensamiento y el tiempo».

Con curaduría de Alberto Moreno Armella, expone en el Museo de Arte de Caldas, Manizales. El catálogo repro- duce Como contando un sueño (2004), Árbol (2007), Viento amarillo y semilla (2007), Anotaciones de música (2009) y Orificios en el viento (2010).

Seguros Bolívar le dedica el libro que, sobre un maestro vivo del arte colombiano, la empresa publica anualmente. La publicación reproduce 132 obras a todo color. El texto, de Álvaro Medina, plantea que el pintor maneja «un mundo de símbolos no determinados por el gusto, sino por las creencias y vivencias de la comunidad inga».

Museo de Arte Moderno de Bogotá, «Magia, memoria, color», septiembre- noviembre, exposición retrospectiva que ha motivado el catálogo que el lector tiene ahora mismo ante sus ojos